En el tejado

En el tejado

jueves, 4 de junio de 2015

Conozcamos a... José Francisco Sastre

Esta semana, desde la antigua Tartessos, la abubilla emprende el vuelo allende los mares, hasta las lejanas tierras del extinto imperio incaico. Un paraje mágico, que ha sobrevivido al paso inefable de los tiempos se extiende ante nosotros. La legendaria ciudad de Ollantaytambo asombra a nuestros pobres ojos de mortales. Este fantástico escenario, bien podría haber acogido cualquiera de las aventuras de cuantas nuestro invitado ha escrito.

Recientemente ha publicado la segunda parte de la Saga de Calet-Ornay (Vientos de Guerra), en cuya promoción se haya inmerso, conjuntamente con las publicaciones en su blog. No es otro que José Francisco Sastre, de quien puedo afirmar que su sencillez y honestidad me tienen gratamente asombrado. Sin embargo, antes de cansarlo a base de lisonjas, prefiero que él mismo nos cuente quién es...
Un autor que nace en San Sebastián allá por 1966, aunque vive en Valladolid desde los 14 años, aficionado al misterio, a los libros, al ordenador, a algunas series de TV… Me fascinan las antiguas civilizaciones, las más lejanas en el tiempo, las más míticas, y en el entorno histórico conocido, los episodios de "causas perdidas" (Termópilas, Viena, Malta, El Álamo...). De mis múltiples lecturas surge mi decantación por el género fantástico y mi afición por la escritura.

Para escribir tus historias, indudablemente la lectura debió ser una tremenda influencia.
Una válvula de escape: la manera de huir de una realidad que me resulta triste, sórdida, descorazonadora, para internarme en mundos en los que priman valores que han desaparecido casi por completo, como la camaradería, la amistad, el honor, la lealtad, la justicia…

Valores muy en desuso, desde luego, pero que sirvieron para despertarte ese ímpetu literario.
Otra válvula de escape: volcaba, y creo que sigo haciéndolo, parte de mis sentimientos y emociones en los relatos que escribo, en los personajes que creo…

Y hablando de personajes, ¿alguno con el que te identifiques, incluso tuyo?
La verdad es que me identifico más con los que creo yo, ya que al fin y al cabo, como he comentado en la anterior pregunta, vuelco parte de mí en ellos (Fernando Rojas, Calet, Álvaro de las Batuecas...), pero… Tal vez el rey Kull, Solomon Kane, Waylander, Elric de Melniboné…

Vaya, a alguno de ellos lo conocemos gracias a un amigo común que ya ha pasado por aquí.
Sí. Toni Grimal y su blog, una gran persona, excelente blogger, mejor autor y, ¿por qué no decirlo? Un gran amigo, al que he de agradecer su apoyo a la hora de depurar mi forma de escribir...

Sé sobradamente de vuestra admiración mutua, la cual -cuando el tiempo me lo permite- también comparto. Pero, junto con el de Toni, ¿destacarías algún otro blog interesante?
Hay muchos más, como El Escritorio del Buho, Donde los valientes viven eternamente, Los Reinos de mi Imaginación, la Fantasía Oscura de Esteban Díaz, Los libros de Dánae… Y otros que no cito para no aburrir, gente muy cualificada que publica material muy interesante.

A un par de ellos también los tengo en mi agenda de visitables, por nombrarles de algún modo. Pero desde que empezaste, ¿qué referencias literarias, diríamos "de peso", seguías?
Mis autores de cabecera son principalmente cuatro: Robert Ervin Howard, John Ronald Reuen Tolkien, Michael Moorcock y Howard Philips Lovecraft, aunque esos espejos no son los únicos: podría citar muchos más, como Poe, Stoker, Merritt, Burroughs, Bierce, Blackwood, Hodgson, Jean Ray… Hay una larga lista.

Vaya, a algunos de estos también los disfruto yo, a la par que me inspiran. Dicho esto, ¿cuándo te picó el gusanillo por escribir?
Mis primeras aventuras en este mundo se remontan a la década de los 80, aunque por esas fechas estaba tan verde que me avergüenza decir que escribía, aunque de esa época es la primera historia que puedo decir que es mínimamente legible: “Ilusiones”.

"Ilusiones" como las que nos mueven a todos a empezar... ¿A quién dirías que iba -o que va- dirigido cuanto publicas?
A un público en general, aunque debo decir que en ningún caso es literatura infantil, y casi casi ni adolescente… Cuando me pongo, puedo ser muy duro en los personajes y las acciones de mis relatos. Personajes duros, sombríos, oscuros, situaciones sangrientas…

Bueno, aunque a muchos les cueste reconocerlo, personajes tan humanos o más que cualquier otro. De entre los tapetes sobre los que los has situado, es decir, tus relatos, ¿alguno que especialmente recomendarías a quien nos lee? Jajaja… Pregunta trampa. En principio debería estar orgulloso de todas mis creaciones, se supone que al crearlas me ha gustado el resultado obtenido con cada una de ellas. Tal vez podría decirte que me he sentido más satisfecho, por ejemplo, con la saga de Calet, con la de Fernando Rojas, la trilogía de las Batuecas o la Bilogía de Los Tres Reinos.

Madre mía, si es que tienes un historial envidiable. Se diría que eres ya todo un veterano del campo de las letras en nuestro país, con varios libros publicados, aparte de cuanto nos regalas a través de tu blog. Pero por si esto fuera poco, encima colaboras con una revista literaria, ¿no?
Desde los años 90 colaboro con el Círculo de Lhork, una asociación de Madrid dedicada a la divulgación del género fantástico: cada vez que finalizo un relato, tras revisarlo se lo envío; ya me han publicado unos cuantos relatos y otros tantos artículos.

Así pues, has escrito de todo. ¿De dónde sale tanta inspiración, José?
Básicamente, ideas que surgen de las lecturas que he tenido a lo largo de mi vida: retazos de aquí, de allá, que me dan una idea para componer una historia que intento sea, si no original, al menos un poco distinta a las demás. En ocasiones tomo un fragmento de historia o mitología que me llama la atención y creo con él un relato nuevo, buscando una aproximación distinta a la habitual.

Echas mano, entonces, de los clásicos y de historias conocidas para darles otro enfoque. Curioso punto de vista. Sin embargo, haciendo gala de la magia, tan al uso en la fantasía épica, ¿qué obra universal te hubiese gustado rubricar con tu firma?
Hay tantas… El Señor de los Anillos, La Odisea, La Ilíada, La Eneida, El Mahabbarata, El Ramayana… en general, la obra de mis escritores favoritos.

Interesantes todas, al igual que únicas; pero por profundizar un poco más en tu vida, en tu propia existencia, cuéntanos qué te ha brindado.
No sabría decirte: tal vez algunas alegrías y muchos disgustos, jejeje…

Citas disgustos, ¿pensando en algo que te adeude?
Casi prefiero no pedirle nada, no sea como esos duendes que retuercen tu petición para que te salga al revés…

Hombre precavido. Por decirlo de otra manera, ¿qué te faltaría, entonces, para ser feliz?
A eso creo que voy a responder con otra pregunta: ¿qué es ser feliz? Por mi parte, mi felicidad consiste en una vida tranquila, con personas que compartan mis aficiones y con las que compartir ratos de diversión y camaradería…

Ilustrada reflexión, como la que me gustaría que hicieses ahora, aprovechando la oportunidad que este medio tan libre que nos acoge a ambos nos brinda.
La cultura es uno de los bienes básicos fundamentales para cualquier sociedad: no sólo el conocimiento nos hace libres, también la imaginación y la creatividad hacen de este mundo un lugar mejor, así que abogo por fomentar la cultura en todos sus aspectos: literatura, cine, pintura, música, poesía, cómic, etc.

No puedo estar más de acuerdo. La cultura es, hoy por hoy, un bien poco apreciado, pero que desde siempre ha configurado la conciencia humana, por lo que hay que conservarla y defenderla a ultranza. Muchas gracias por acompañarnos, José Francisco. Todo un placer. ¿Algo que apuntarías respecto al "interrogatorio"?
Interesante… Espero que los que lo lean no se lleven una impresión equivocada de mí, jejeje…

Difícil lo veo. Has sido totalmente transparente, lo cual no se estila mucho hoy en día. En cualquier caso, ha llegado el momento de abandonar este templo celestial que nos acogió para tan noble encuentro, el cual no ha podido ser más grato. Durante el mismo, nos hemos sentido auténticas divinidades, carentes de preocupación o angustia temporal, gracias a este magnífico autor. A esta abubilla no le queda más que retomar el vuelo, partiendo rumbo a otros cielos, donde cruzarnos con tantas y tantas plumas que aspiran a que su canto llegue más lejos de cuanto nos es imaginable.