En el tejado

En el tejado

jueves, 7 de mayo de 2015

Conozcamos a... MAR V.

A orillas del Mediterráneo, en la preciosa villa siciliana de Taormina, compartimos tovaglia, parmigiano y prosecco con una de las escritoras que diríamos que, hoy por hoy, aunque no abarrota estantes en las librerías con sus manuscritos, sí que es capaz de alterar los vellos a más de uno y más de dos de entre los viandantes que se adentran en la "Piazza Duomo" de su corazón.
Quienes ya hemos disfrutado de ese néctar que nos brinda en todo cuanto narra, lo hacemos a través de ese salazón de la vida que es su Corazón en conserva.

Como anuncio, no son pocos quienes han podido gozar de cuanto ofrece, pero nos gustaría saber de su propia boca, cómo es esta dama que se hace llamar Mar Vicco.
Ante todo, soy una mujer luchadora, una aprendiz de la vida, alguien en quien puedes confiar, con valores y una familia maravillosa que me ayuda a seguir caminando.

La familia, un pilar básico de sustento, como bien dices. En la mayor parte de las ocasiones, el eje vertebrador de la existencia. Aparte de ese motivo para presumir, ¿qué más has recibido de la vida?
¡Vida¡, que no es poco. Me ha dado lo más hermoso que tengo que es mi hija, a mi familia, amigos y la capacidad de apreciar cada instante que respiro.

Que es algo mucho más importante de lo que nos creemos. ¿Qué crees, sin embargo, que le faltaría por darte?
Bueno por pedir... podría pedir, que se yo... Mira, mientras no me quite, no quiero ser egoista y pedir más. Si la vida me está guardando alguna sorpresa maravillosa, estaré encantada de recibirla.

Buena respuesta. Ahora mismo, por ejemplo, nos regala una exquisita brisa en un marco incomparable. A veces, cerrar los ojos, respirar profundo y gozar de una buena compañía, como es el caso, sería lo más parecido a la felicidad. ¿Qué te faltaría a ti para eso?
Yo soy una persona feliz, tengo mis momentos tristes, mis bajoncillos, pero en general soy consciente de que la felicidad completa no existe, solo hay que aprovechar esos momentos felices que nos sorprenden a diario y saborearlos al máximo.

Como el buen vino que paladeamos ahora. Agradecida entonces con cuanto la existencia te ha otorgado, te entregó además el fino arte de la escritura, ya sea en verso o en prosa. ¿Cómo haces para inspirarte?
Me he movido siempre mejor en el verso, aunque la prosa me encanta igualmente. La inspiración me viene de lo que siento, de lo que veo a mi alrededor, de una frase que me llame la atención, de un suceso que me hayan contado, etc. Intento nutrirme de cualquier cosa que me cala y me llega.

Que te haya calado y llegado, habrá mucho pero, ¿algún texto que te haya maravillado hasta tal punto que hubieses querido poder atribuírtelo?
El romancero gitano, sin lugar a dudas. Para mi, Federico Garcia Lorca, aparte de ser paisano, es uno de los mejores poetas de todos los tiempos. Pura pasión y sentimiento.

Te alabo el gusto. Todo un ejemplo a seguir, extraordinario y eterno, siempre Lorca. Y tirando de cosecha propia, desprendida de toda modestia, ¿tienes algún texto tuyo con el que saques pecho?
Esto si que es difícil... siendo honesta, me enorgullezco de todos, mejores, regulares y peores, todos salieron de mi corazón y por tanto a todos los quiero y de todos me siento orgullosa.

Si te soy sincero, a mí me costaría también decidirme. Tienes textos muy buenos. Tanto, que se nota que llevas un tiempo exprimiendo letras. ¿Cuándo te picó el gusanillo para ponerte a escribir?
Pues si te refieres a escribir profesionalmente, aún lo estoy pensando jajajaja. Pero si la pregunta va, por cuando me decidí a escribir, ni siquiera lo pensé, fué una necesidad que surgió y me puse manos a la obra. Tenía seis años.

Tremendamente precoz entonces, lo cual se nota. Desde aquellos primeros garabatos, la evolución ha sido notable. Empezarías pluma en mano, como todos, ¿pero te sigue seduciendo, o eres más de teclado?
De pluma. Bien es cierto que luego lo paso al teclado, pero no puedo escribir si no es en papel. Conservo todos mis textos manuscritos y me encanta. Que le voy a hacer... soy de la vieja escuela.

Una romántica en definitiva, enamorada, como pasa con el de Fuentevaqueros, de la buena literatura...
Me encanta leer, devoro libros y han sido mis compañeros en muchísimos momentos de soledad. Me han hecho viajar, imaginar, sentir, emocionarme, etc.

... enamorada de la literatura... y también de cultivar la fina escritura.
Más enamorada aún si cabe que de la lectura. Expresar tus sentimientos, la forma en la que ves la vida, plasmar tus sueños, tu dolor, tu angustia, tus anhelos... Escribir es una necesidad vital para mi.

Te comprendo perfectamente. Pero ese impulso vital de comunicación, ¿hacia dónde lo emitías?
Pues a cualquiera que aquello que había escrito le llegara al corazón. Soy bastante tímida y claro, esos pequeños papelitos que escribía no los veía casi nadie, pero me emocionaba ver como mis amigas, se emocionaban también leyéndome.

Veo que los comienzos de todos son semejantes pese a la distancia; esas dudas juveniles, esos "secretos" confiados tan sólo a unos pocos. Pero ahora, esa muchacha tímida a que aludes, llega más lejos.
Pues lo único que ha cambiado, es que gracias a internet, me lee más gente. Pero en el fondo, siempre intentaré que mis letras, toquen la fibra sensible del que está al otro lado. Mi deseo es emocionar, nada más.

Huelga decir que lo consigues sobradamente. Pero a modo de curiosidad, cuando te ha visitado la musa, que nunca avisa, ¿en qué sitio te cogió más desprevenida?
Jajajaja, bueno no se si es raro o no, ya se sabe que la inspiración viene y viene. Pero un sitio recurrente es el coche. Voy conduciendo y suele aparecer sentada en el asiento del copiloto muy a menudo. Imagina, la que ando liando jajajaja

Madre mía. No ganarás para multas. Y siguiendo con las rarezas, ¿en qué has apuntado una idea sin ser habitual?
Pues suelo coger lo que tengo a mano, pero hace unos años (y esto me da un poco de vergüenza contarlo), no tenía papel que me sirviera para anotar, ni sitio donde ir a buscarlo, y entonces vi en el bolso un salvaslip en su fundita y rápidamente lo abrí y ese fue el lugar donde anoté aquellos primeros versos.

Casi nada. Realmente no dejas de sorprendernos. Para concluir con estas confesiones, que no pensaba que fuesen a llegar a tanto, y disfrutar de este ágape con un poco más de tranquilidad, tienes vía libre para lanzar al mundo el mensaje que quieras expresar...
Pues mira, no voy a pedir la paz en el mundo, porque me parece que sería inutil, somos demasiado egoístas como para renunciar a tantos y tantos intereses. Pero si hay algo que me gustaría pedir a la gente; comunicación. Nos hemos dejado arrastrar por la individualidad, nos hemos encerrado en nosotros mismos y no hemos dejado margen para los demás. Deberíamos mirar más a los ojos y menos al móvil, hablar más con el vecino y menos por el whatsup, sonreír más y decirnos más los unos a los otros lo que sentimos. Vivir más la realidad y no la virtualidad.

No puedo estar más de acuerdo Mar. La comunicación es tan importante y, por desgracia, se carece tanto de ella hoy... Pero bueno, en parte para eso también esta abubilla ha cedido su nido a este humilde colibrí dorado que hoy nos acompaña. ¿te ha sido confortable durante este ratito?
Pues estaba tan a gusto hablando contigo, que se me ha pasado volando.

Y nunca mejor dicho, pues el sentir ha sido mutuo. Muchísimas gracias por acompañarnos este ratito. Un auténtico placer. Sólo desear que, como dice un amigo, ya que entre pájaros anda el juego, nunca muera la poesía.