En el tejado

En el tejado

lunes, 25 de agosto de 2014

Tensa espera

No hace falta que te diga
cuántas mañanas te extraño,
si se acumulan fatigas
día a día, año a año.

Que mi corazón cobijas
como un preciado tesoro,
eso a mí no se me olvida
de ninguno de los modos.

El sentido de la vida
lo resguardas en tus manos,
desperdiciando cosquillas
en mis placeres mundanos.

Te basta sólo un minuto
para recorrer mi espalda,
y luego voltear el mundo
por debajo de tu falda.

Así perdemos de noche,
escrúpulos y vergüenzas,
desvirtuando reproches,
alimentando querencias.

Pero he de aguardar inquieto
hasta el momento de verme,
entre tus brazos resuelto,
igual que un niñito inerme.

Un poquito cada día,
me roban de estar contigo,
arrancando de mi vida
lo que yo más necesito.

Pero éste que aquí te nombra,
tan de ausencias malherido,
mientras sus miembros respondan
no se dará por vencido.