En el tejado

En el tejado

jueves, 21 de agosto de 2014

El reloj

A veces se para el tiempo
cuando se trata de verte,
a veces corre tan lento
que se me viene la muerte.

Se apaga la luz, y el viento
me ha abandonado a mi suerte,
ya no responde mi cuerpo,
ya la distancia me duele.

Me duele por la tortura
a que a menudo somete
el ardor de las agujas
sobre mi cuerpo, inerte.

Escasa luz en las horas
que me consienten contigo,
me atan en corto las Moiras,
no dejan suelto el ovillo.

Por esta rueca maldita,
ora rauda, ora quieta,
nuestra existencia transita,
aunque de manera escueta.

Para cuando el hilo fluya
quizá sea ya muy tarde,
mi vida ya no sea tuya
y la haya pasado en balde...