En el tejado

En el tejado

lunes, 18 de agosto de 2014

Cuando no me inspiro

Se agolpan bruscamente en mi cerebro
palabras sin medida y sin sentido,
que no logran sacarme lo que quiero,
que se baten a duelo en el olvido.

Cayendo van por un desfiladero,
no sé decir si presas de un descuido,
del que es culpable un sólo caballero
que no sabe actuar como es debido.

Brindáronle una pluma por espada,
y un rollo de papiro en vez de un yelmo,
con que librar batalla en un tablero.

Aunque a veces la sangre del tintero
emborrone la luz de un verso enfermo,
la musa no se da por derrotada.