En el tejado

En el tejado

lunes, 4 de agosto de 2014

A la orilla de mi playa

No es tu arena la más blanca,
ni traes el agua más clara,
ni siquiera es que las barcas
adornen mucho tu playa.

Tampoco llegan gaviotas
en demasía a tu orilla,
quizás huyen de tus olas
impulsadas por la brisa.

No le reproches al cielo
las horas de sol radiante,
porque salpiquen tu suelo
con espejismos vibrantes.

Porque esa arena es la misma
que pisan mis pies desnudos,
conectando tu marisma
con el resto de los mundos.

Mundos desde los que llegan,
pocas gaviotas selectas,
hasta esas aguas que riegan
las alfombras de tu puerta.

Esa puerta que en las noches
alumbras de atardeceres,
esquivando los reproches
de aquellos que no te quieren.

Para quererte es preciso
en tu orilla detenerse,
en su espejo haberse visto,
y en su luz reconocerse.

Ocaso desde la playa de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)