En el tejado

En el tejado

lunes, 28 de julio de 2014

Elegía a los niños del Sinaí

La noche está quieta y el viento se calla,
nada me asegura el verte de mañana.
Pájaros de hierro desde la montaña,
anuncian con cantos temblor de murallas.

La noche está fría, el viento se para;
el sudor del lino por lágrimas cambias,
esas que me saltan por faltar pestañas
con que ver el cielo de carne rasgada.

Triste está la Luna, esta madrugada,
se escuchan silbidos, ya nadie me canta,
no se escuchan nanas, las madres se espantan;
ya viene Lilith mientras blande su espada.

El llanto y la sangre ya riegan la tierra
que, supuestamente, a otros prometieron,
esa en que los niños nunca comprendieron
por qué las mentiras terminan en guerra.

Imagen de David Masters