En el tejado

En el tejado

martes, 17 de junio de 2014

A eso que llaman hombre

Se inunda mi mirada en un rio seco,
mientras que mi garganta traga rocas,
que rasgan las paredes de mi boca
cuando oigo hablar de ajenos vientres huecos.

La luz se torna obscura en torno mío,
las cuencas se avergüenzan de mis ojos,
mis pómulos quizá lucieran rojos
si no me hallara aterido de frío.

Es triste suponer que soy un hombre
cuando desnudo y solo te descubres,
en medio de conducta tan innoble.

Vivimos abstraídos en las nubes,
siguiendo pautas que no tienen nombre,
porque la humanidad no nos incumbe.