En el tejado

En el tejado

martes, 5 de noviembre de 2013

A un amigo de verdad

Toda la vida pegado a ti
Desde chiquito, desde pequeño;
Enseñándome a vivir,
Tú me cumplías todos los sueños.

Nunca supe leer ni escribir,
Pero me dabas caricias y juegos.
En lo primero no había remedio,
Y lo segundo me hacía feliz.

Salíamos a pasear
Toditos los días,
Tú elegías por dónde girar
Yo servía de guía.

Cada niño acercándose a mí,
No te dabas ni cuenta.
De verdad que siempre preferí
Tu carita risueña.

Y no es que tuviera miedo de ese bastón,
Tus silencios ni esas oscuras gafitas de sol.
Siempre supe lo bueno que eras vendiendo ilusión,
Y en mi caso siempre me prestabas toda tu atención.

Es por eso que sólo podía
Hacer por quererte.
El cariño de todos los días
Crecía más fuerte.

El sorteo me había preparado
La mayor de las suertes.
Se podría decir incluso
Que sabía entenderte.

No puedo hacer que comprendan
Nuestra relación
Y menos ahora que estás
Al ladito de Dios.

De sobra sé
Que no soy más que un perro,
Mas para mí
Fuiste mucho más que un dueño.