En el tejado

En el tejado

sábado, 14 de septiembre de 2013

En Ulises me reflejo

Tensa espera la que asola al viajero,
Contemporáneo Ulises tornando al hogar.
Incertidumbre y distancia son compañeros
Inseparables en este diario batallar.

Sólo la brisa que me trae tu aroma
Mantiene viva esa llama invernal
Que enrojece los campos de amapola
Y anuncia a las lluvias su final.

Y es al partir,
Viendo humedad en los ojos del ayer,
Frente a los míos de nuevo al fin,
Cuando en huracanes mutan tu vientre y mi piel.

Un almendro habrá de florecer
Sin ayuda apenas de simiente.
El rocaje a los caracoles verá caer
Mientras el terremoto siga latente.

Y esa voz, al fin, esa mirada,
Ese calor en el pecho,
Esas manos en la espalda,
Me habrán de dar por satisfecho...

Aquellas que tanto extrañaba,
Que ya siquiera me importaban,
Aquellas con que soñaba,
Cuando del recuerdo se borraban.

Un dulce beso de su boca
Me devuelve el aliento;
Aquel que el anhelo invoca
Al que del hogar está sediento.

Vuelto a casa, reposo hallas,
Tras un viaje que parece de años.
Vuelves donde la vida no falla...
Y todo lo demás, se vuelve extraño.