En el tejado

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viernes, 12 de julio de 2013

El Maestro de los Sentidos

Como historiador que es uno, siempre he gustado de elaborar, aunque fuese modestamente, algún que otro trabajo relacionado con la investigación y el estudio, como el que presenté para la desaparecida revista online Inventio Magazine, dedicado a José de Ribera. En ella también rezaba el "semi-historiográfico" (si se permite el término) A la sombra de la checa. Aquí lo pongo ahora para que no quede en el olvido...

EL MAESTRO DE LOS SENTIDOS

Cuando hablamos de José de Ribera, nos estamos refiriendo no sólo a uno de los artistas cumbre del XVII español –pese a no se profeta en su tierra-, sino también europeo.
Prácticamente la totalidad de su obra la desarrolló en Italia y, fundamentalmente, en el virreinato hispano de Nápoles.

De su estilo hay que destacar el naturalismo extremo, marcado por la corriente tenebrista impulsada por Caravaggio, pero con el paso de los años, el colorismo impuesto por autores como Van Dyck se dejaría entrever también en sus composiciones; tanto es así que Lord Byron afirmaba que “Ribera empapaba el pincel en la sangre de los santos”, dados los altos niveles de dramatismo que transmitía en sus pinturas. Se dejó influir también por el clasicismo desarrollado en ciudades como Roma o Bolonia.
Por cuanto se refiere a su carrera, cuando tomó la determinación de trasladarse a Italia, no tardó en destacar una vez que acabó de asentarse en la ciudad napolitana. Allí, llegó a ser uno de los grandes impulsores de la escuela pictórica de esta villa, que ha brindado artistas de la talla de Giordano o Stanzione –alumnos de Ribera-. A este lado del Mediterráneo se haría notar su impronta en pintores como Murillo o Velázquez, quien pasaría a visitar en las en las dos ocasiones de que dispuso para viajar a Italia, al que ya era por aquellos años pintor de corte del virrey.
En el siglo XIX, el movimiento realista recuperó el gusto por el arte de este valenciano universal.
Aun hoy nos continúa asombrando, gracias a las numerosas obras que le han sido atribuidas en los últimos años.
Su producción pictórica se comprendería en varias fases. En una primera etapa artística, recién salido –según parece- del taller de Francisco Ribalta y ya en Italia, habría creado una serie de los cinco sentidos (hacia 1615), además de un ‘Martirio de San Lorenzo’. Pero su obra más destacada en este periodo sería ‘El juicio de Salomón’ (1609-1610), que le atribuyeron recientemente, pero cuya calidad supuso para el anónimo creador el sobrenombre de “Maestro”.
En la década de 1620, realizó básicamente grabados, pero a partir de 1626, el ‘Sileno ebrio’ (1626), ‘La mujer barbuda’ (1631) y la serie de cuadros de los filósofos, eran su más clara aportación al tenebrismo imperante durante el Barroco.
En los siguientes diez años, ilustra principalmente temas religiosos, iluminando de color sus composiciones. Será el momento en que dé a conocer su ‘Martirio de San Bartolomé’ (1634) y su ‘Alegoría del tacto’ –o ‘El escultor ciego’- (1632), en la que retoma el tema ya mostrado en la serie de los cinco sentidos y que adorna estas líneas.  
Desde 1640, el trabajo de Ribera se verá afectado sensiblemente a causa de una trombosis que marcaría su actividad hasta el final de su vida, por lo que concedería más importancia a sus dotes formativas en el taller que regentaba. En 1647, la revuelta de Masaniello propició el envío de tropas españolas a Nápoles para sofocarla. Juan José de Austria, mando supremo de las mismas, sería retratado por el pintor.
De las obras culminantes de su carrera destacan una ‘Inmaculada Concepción’ (hacia 1650) o ‘San Jerónimo penitente’ (1652).
Así transcurrió la vida y obra de este hijo de zapatero natural de Játiva, maestro absoluto de los sentidos, que tomó la inspiración del azahar, paladeó las mieles del éxito en Italia, escuchó el consejo de otros grandes del Barroco, tocó las teclas exactas de lo sagrado y lo profano, y deleitó la mirada de aquellos que contemplaron, y aun hoy se embelesan, con su talento.


Bibliografía consultada

ARGAN, Giulio Carlo: Renacimiento y Barroco. 2 tomos. Akal.

CHECA F. y MORÁN, J. M.: El Barroco. Istmo.

GOMBRICH, E.: Historia del Arte, Alianza Editorial.

PRATER, A.: El Barroco. Los Maestros de la pintura Occidental. Colonia: Benedikt Taschen Verlag.