En el tejado

En el tejado

lunes, 23 de abril de 2018

Passeri

Disimulas a menudo el canto
con el mudo rumor del arroyo,
alejas de ti cada quebranto,
y así te quedas con el jolgorio.

Portas contigo un rayo timbrado,
crótalos, bongos, un tintineo,
cuyo compás das bien afinado,
cuyo tic-tac produce gorjeos.

No siempre aciertas, nadie te entiende,
cuando improvisas entre cipreses,
y hasta las cumbres tu voz asciende.

Mas no decaigas, sé consecuente,
que tus trinos con otros se mezclen,
que no por eso son menos fuertes.

Tángara roja

jueves, 5 de abril de 2018

Renacer floral

Cuántas tormentas pasaste,
tantas o más te has helado,
cuántas bravas tempestades
tu tierra habrán horadado.

Cuánta sequedad y hambre
tus hijos han soportado;
nada de esto ha sido en balde,
nada de esto ha terminado.

Por muchas hojas que caigan,
muchas son las que te quedan,
muchas más las que renazcan.

Siempre esperamos que vuelvas
para sembrar con tu magia
cada campo, primavera.



jueves, 22 de marzo de 2018

Aguardando al barquero

Cuentan que hay quien echa en falta
por el Épiro a Caronte,
cuentan que su can le extraña,
que ni recuerda su bote.

Que partió rumbo hacia el alba,
hacia la orilla de halcones.
Cuentan que fue una mañana,
por mandato de los dioses.

Dicen que alcanzó la playa
que besa al pueblo arameo,
ahora preso de venganza.

Piden, por que ponga freno,
a semejante desgracia:
«Regresa pronto, barquero».


jueves, 15 de marzo de 2018

El niño de las estrellas

                                              Para Gabriel.


Brilló a la orilla del río,
con sus escamas de plata,
con su sonrisa de crío,
de perlas bien dibujada.

Llegar al mar siempre quiso,
aunque fuese entre cascadas,
por entre el fluvial camino,
que a las olas lo llevara.

Por febrero sobrevino,
sin avisar, la tormenta,
y de un solo remolino,
de él se tomó buena cuenta.

Nadie le había prevenido
que la locura anda suelta,
y ni siquiera los niños
pueden ganarle las vueltas.

No hay quien consiga, repito,
deslucir risa tan bella,
porque a pesar de los gritos,
tu ternura será eterna.

Ahora nada el pececito
bañado en un mar de estrellas,
al que llegó tempranito
fruto del odio en la tierra.