En el tejado

En el tejado

viernes, 22 de marzo de 2019

Siempre bailando

Mucho han pasado juntos,
recuerdan el primer baile,
en que azotados por aire
se iban meciendo los juncos.

Musas vestidas de flores,
copos volando en el cielo,
acompañando sus sueños,
pintándolos de colores.

Ellas llegaron primero,
y el sol ya las esperaba,
mientras la lira templaba
para premiar al aedo.

De súbito nació un verso,
y una estrofa de seguido,
y sin haberlo querido,
se encontraron con un beso.

El que manó de los labios
de Amaryllis sorprendida;
por la pasión encendida,
llegó a extenderle las manos.

Con la música del bosque,
celebrando un dulce encuentro,
cual si tratase de un cuento,
pasó la primera noche.

De la mano, desde entonces,
la primavera y su amante
comparten un mismo baile,
entre poemas y flores.


viernes, 8 de marzo de 2019

Van bajando la montaña

Ya se despierta la luz
y el calor de la montaña,
ya se escucha el resurgir
de la voz largo callada.

De lejos viene el rumor
que crepita en la distancia,
los pasos retumban ya
sumarse a la caminata.

Primero llegaste tú,
Eva la vilipendiada,
porque la historia sin ti
era imposible empezarla.

Eso no quiere decir
que estemos por acabarla,
hablaríamos, más bien,
sólo de continuarla.

Por suerte, tus hijas ya
empiezan a ser hermanas,
haciendo a muchos callar
con hechos y con palabras.

Aún queda mucho que andar,
que el camino no se acaba,
mas se las oye cantar,
van bajando la montaña...


jueves, 31 de mayo de 2018

¿Quién lo dice?

Hay quien cuenta por ahí
que se apagó la llama en tu pecho,
que ya no pueblan tus entrañas
las mariposas hace tiempo.
Hay quien dice que hace tiempo
que ya no anida en tu cara
la sonrisa venturosa,
ni el rocío, ni la mañana.
Dicen que ya en tus mañanas
ni las sábanas se alborotan,
ni es la alegría la que
en el aire se amontona.
Los que "diretes" amontonan
más les valdría estar callados,
que no por menos los besos
resultan menos osados.
Que si se trata de osados,
osadas resultarían
cada mirada furtiva y
cada sonrisa escondida.
Que permanece escondida
bajo la piel la palabra,
cada promesa una arruga,
por cada vez que la amaba.



lunes, 23 de abril de 2018

Passeri

Disimulas a menudo el canto
con el mudo rumor del arroyo,
alejas de ti cada quebranto,
y así te quedas con el jolgorio.

Portas contigo un rayo timbrado,
crótalos, bongos, un tintineo,
cuyo compás das bien afinado,
cuyo tic-tac produce gorjeos.

No siempre aciertas, nadie te entiende,
cuando improvisas entre cipreses,
y hasta las cumbres tu voz asciende.

Mas no decaigas, sé consecuente,
que tus trinos con otros se mezclen,
que no por eso son menos fuertes.

Tángara roja